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Fragmento de La Casa es el Cerebr

diego alfaro palma


                                       with two translations by...
                                   
                                   claudia nuñez de Ibieta
                            & kelsi vanada

diego alfaro palma


                                       with two translations by...
                                   
                                   Claudia Nuñez de Ibieta
                            & Kelsi Vanada

La casa es el cerebro (inédito)

   Diego Alfaro Palma

No estaba cuando él entró en las aguas del río, cuando se volvió agua del canal, flor del San Pedro. Venía de un lugar sin árboles, bajando de los cerros cuando recibí la llamada: tu abuelo ha muerto / te esperamos todos en su casa / entre suculentas y rosales / debajo del parrón. Una compuerta se abrió y regó extensas regiones de cítricos, largas hileras de verdura. Me apresuré y las hierbas junto a la carretera hablaron por mí: dijo algo el hinojo, el manzanillón, las margaritas, cardos y cizaña, también la lechuguilla conocida como ñilhue, ese fue el coro de los pastos que no se escuchan, pero que cantan cuando las quema el sol.

En la época de los incendios, preserva margaritas para ti. Cuando los automovilistas lancen un cigarro encendido, preserva esas margaritas para ti. En el momento en que bajen los aviones con su agua sobre los pastos, en el momento en que los bomberos acerquen sus carros. Guarda la canción de los pastos en ti.

El día en que arrojen sobre los vertederos clandestinos, preserva manzanilla para ti. La noche en que se encienda el cerro y pasen los días y el viento mueva los fuegos, preserva manzanilla para ti. Estarán las brigadas con su arena, estarán las mujeres con baldes respirando ceniza. Guarda la canción de los pastos en ti.

La luz será como ver debajo del mar. La ceniza sobre tu pelo oscuro. La ceniza sobre tu pelo oscuro. Canta la canción de los pastos en ti.

Canta la canción de los pastos en ti.

*

 

Las loicas cantan a los pastos: llevan medicina de una ramita en otra. La preparan como las enfermeras preparaban las grajeas para el abuelo. 

No las escuchamos trinar cuando el abuelo tropezó. Jugábamos a la pelota, entre las piedras de un arroyo en Pelumpén. Poca sombra y pirigüines hacían negra el agua. Lloré al verlo llorar y herido. Sentí que era mi culpa. Comenzaba a perder a un amigo. Los cerros se encogieron para levantarlo. Él corazón de mi mamá se encogió como un espino para levantarlo. 

En su casa, con un bastón, pasaba revista a hibiscos y rosales. Estaba el San Pedro crecido. 


Las loicas en el campo repetían: no te lleves fuego las semillas del verano, no te lleves fuego los días de sol. 

Yo pedía a Dios en las noches: no te lleves al abuelo, no te lleves la casa que creció en su corazón.

Home is the brain 

   translated by Claudia Nuñez de Ibieta

I wasn’t there when he flowed into the stream of the river, when he became water in the canal, San Pedro flower. I was coming from a place devoid of trees, down from the hills when I got the call: your grandfather has died/ we’re all waiting for you at his home/ among the succulents and rosebushes/ beneath the vine arbor. A floodgate opened and irrigated vast expanses of citrus, long rows of greens. I hurried and the wild grasses by the side of the road spoke for me: the fennel said something, the mayweed, the daisies, thistles and darnel, and the wild lettuce often called ñilhue, it was the chorus of grasses that aren’t heard, until they sing when the sun stings them.

 

In the fire season, gather daisies for your safekeeping. When drivers toss a burning cigarette, keep those daisies safe for yourself.  At the moment the planes come down with their water over the grasses, at the moment the firefighters bring their trucks in closer. Keep the song of the grasses in you.

On the day they come to dump in the illegal landfills, gather chamomile for your safekeeping. The night when the hill is lit and the days pass and the wind moves the fires, gather chamomile for your safekeeping. The brigades will be there with their sand, the women with their buckets, breathing ash. Keep the song of the grasses in you. 

The light will be like vision under water. The ash on your dark hair. The ash on your dark hair. Sing the song of the grasses in you. 

Sing the song of the grasses in you. 


*
 

The long-tailed meadowlarks sing to the grasses: they carry medicine from one little branch to another. They prepare it like the nurses prepared the pills for grandfather.


We didn’t hear the trills when grandfather tripped. We were kicking a ball, in the bed of a stream, among its rocks, in Pelumpén. Scant shade and tadpoles turned the water black. I wept to see him crying and hurt. I felt it was my fault. I was beginning to lose a friend. The hills reached down to lift him up. My mother’s heart reached down, like the caven thorn, to lift him up. 


At home, with a cane, he surveyed the hibiscus and rose bushes. The San Pedro cactus had grown large.

 

The meadowlarks in the fields repeated: fire, don’t take the seeds of summer, fire, don’t take the days of sunshine.


I asked God each night: don’t take Grandfather, don’t take the home that grew in his heart.
 

translation #1

La casa es el cerebro (inédito)

   diego alfaro palma

No estaba cuando él entró en las aguas del río, cuando se volvió agua del canal, flor del San Pedro. Venía de un lugar sin árboles, bajando de los cerros cuando recibí la llamada: tu abuelo ha muerto / te esperamos todos en su casa / entre suculentas y rosales / debajo del parrón. Una compuerta se abrió y regó extensas regiones de cítricos, largas hileras de verdura. Me apresuré y las hierbas junto a la carretera hablaron por mí: dijo algo el hinojo, el manzanillón, las margaritas, cardos y cizaña, también la lechuguilla conocida como ñilhue, ese fue el coro de los pastos que no se escuchan, pero que cantan cuando las quema el sol.

En la época de los incendios, preserva margaritas para ti. Cuando los automovilistas lancen un cigarro encendido, preserva esas margaritas para ti. En el momento en que bajen los aviones con su agua sobre los pastos, en el momento en que los bomberos acerquen sus carros. Guarda la canción de los pastos en ti.

El día en que arrojen sobre los vertederos clandestinos, preserva manzanilla para ti. La noche en que se encienda el cerro y pasen los días y el viento mueva los fuegos, preserva manzanilla para ti. Estarán las brigadas con su arena, estarán las mujeres con baldes respirando ceniza. Guarda la canción de los pastos en ti.

La luz será como ver debajo del mar. La ceniza sobre tu pelo oscuro. La ceniza sobre tu pelo oscuro. Canta la canción de los pastos en ti.

Canta la canción de los pastos en ti.

*

 

Las loicas cantan a los pastos: llevan medicina de una ramita en otra. La preparan como las enfermeras preparaban las grajeas para el abuelo. 

No las escuchamos trinar cuando el abuelo tropezó. Jugábamos a la pelota, entre las piedras de un arroyo en Pelumpén. Poca sombra y pirigüines hacían negra el agua. Lloré al verlo llorar y herido. Sentí que era mi culpa. Comenzaba a perder a un amigo. Los cerros se encogieron para levantarlo. Él corazón de mi mamá se encogió como un espino para levantarlo. 

En su casa, con un bastón, pasaba revista a hibiscos y rosales. Estaba el San Pedro crecido. 


Las loicas en el campo repetían: no te lleves fuego las semillas del verano, no te lleves fuego los días de sol. 

Yo pedía a Dios en las noches: no te lleves al abuelo, no te lleves la casa que creció en su corazón.

The House is the Brain

   translated by Kelsi Vanada

I wasn’t there when he slipped into the river-waters, when he became channel-water, San Pedro cactus-flower. I was coming from a treeless place, down from the hills, when I got the call: your grandfather is dead / we’re all here at his house waiting for you / among succulents and rose bushes / under the arbor. The floodgates opened, showering wide swaths of citrus trees, long rows of vegetables. I hurried, and the grasses alongside the highway spoke for me: the fennel had something to say, the chamomile, the daisies, thistles and darnel, and the agave known as ñilhue—such was the grassland chorus that cannot be heard, but which sings when burned by the sun.

 

In the time of the fires, save daisies for yourself. When drivers toss a lit cigarette, save those daisies for yourself. At the moment when planes dip low over the grasslands with their water, at the moment when the firefighters draw up in their trucks. Hold the song of the grasslands in you.

 

On the day they dump trash on hidden landfills, save chamomile for yourself. The night when the hill catches fire and the days go by and the wind directs the flames, save chamomile for yourself. The brigades will come with their sand, the women will come with buckets breathing in ash. Hold the song of the grasslands in you.

 

The light will be like seeing beneath the sea. The ash on your dark hair. The ash on your dark hair. Sing the song of the grasslands in you.

 

Sing the song of the grasslands in you.

 

*

 

The long-tailed meadowlarks sing to the grasslands: they take medicine from one twig to the next. They ready it like the nurses readied Grandfather’s pills.

We didn’t hear them trill when Grandfather tripped. We were playing ball, in the rocks of an arroyo in Pelumpén. Little shade and flatworms darkened the water. I cried when I saw him crying and hurt. I felt sure it was my fault. I began to lose a friend. The hills bent down to lift him. My mother’s heart bent down like a hawthorn to lift him.

In his house, with a cane, he inspected the hibiscus and rose bushes. His San Pedro cactus had grown.

The meadowlarks in the fields repeated: fire, don’t take away the seeds of summer; fire, don’t take away the sunny days.

At night, I begged God: don’t take Grandfather away, don’t take away the house that grew in his heart.

translation #2

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diego alfaro palma

(Limache, Chile, 1984) is the author of the poetry books Paseantes, Tordo, and Litoral Central; the chapbook Los sueños de los sueños de Kurosawa, and the book-objects Bolsas and Bicicentrismo. He also wrote the prose work Mandarinas. Crónicas de la primavera negra chilena about the Chilean social explosion, and edited Poesía reunida by Cecilia Casanova. His essays about Chilean poetry recently appeared in the volume Trabajos voluntarios. He is the translator into Spanish of El pensamiento zorro (The Thought Fox), essays by Ted Hughes, as well as the street artist manifestos of Banksy in El copyright es para policías. He put together the book Con mi caracol y mi revolver, a showcase of contemporary Chilean poetry, with a prologue written by Elvira Hernández. His book Tordo won Santiago’s Municipal Prize in 2015, and its English translation, by Lucian Mattison, was selected by the Academy of American Poets in 2018. His essays have appeared across various media in Chile, Argentina, Mexico, Germany, and the United States.

claudia nuñez de ibieta

translates and interprets within Spanish and English. Past work includes various translation projects for Chilean television, as well as historical translation for the Academy of American Franciscan History. More recently, she has translated short fiction and poetry, with work appearing in Harpy Hybrid Review, DoubleSpeak Magazine, and at fiikbooks dot org, where she participates in collaborative group translation projects. Also a member of the Cardboard House Press Cartonera Collective in Phoenix and a long-time bookseller, she grew up in Los Angeles, California and Santiago, Chile, but Tempe, Arizona has been her home the longest.

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kelsi vanada

Kelsi Vanada's translations include Sergio Espinosa’s Into Muteness (Hacia la mudez) (Veliz Books, 2020) and Berta García Faet’s The Eligible Age (La edad de merecer) (Song Bridge Press, 2018), and she is the author of the poetry chapbook Rare Earth (Finishing Line Press, 2020). Kelsi holds an MFA in Poetry from the Iowa Writers’ Workshop and an MFA in Literary Translation from the University of Iowa, and she is the Program Manager of the American Literary Translators Association (ALTA) in Tucson, Arizona.

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